GEOMETRICAE (Geometric Abstract Art Magazine)
ECO: la expansión óptica
Miguel Hernández Sáez.
20/3 – 19/4 2026
Centro de Arte Tomás y Valiente (CEART) | Madrid |
España
Miguel
Hernández Sáez.
La exposición presenta una selección de la serie homónima de Miguel Hernández Sáez, finalizada en 2024. El conjunto, originalmente compuesto por 36 acrílicos sobre tela de gran formato, se articula como una investigación sobre los mecanismos de la percepción en un contexto de saturación visual.
El proyecto establece un paralelismo entre fenómeno
sonoro y experiencia visual. El artista asume el papel de emisor, la superficie
pictórica funciona como elemento reflectante y el espectador actúa como
receptor que activa el sentido de la obra. A través de un proceso de síntesis
formal, la serie reduce su lenguaje cromático al blanco y negro, concentrando
la atención en la estructura y en la interacción de los elementos compositivos.
En este sistema, el negro se configura como espacio vacío y el blanco como
espacio material, ambos operando en la construcción de la imagen.
La propuesta se sitúa en un campo de tensión entre
estabilidad geométrica y variabilidad perceptiva. Las obras se plantean como
estructuras que requieren la participación del observador, en línea con
planteamientos fenomenológicos asociados a Maurice Merleau-Ponty. La percepción
se entiende como un proceso activo que depende del desplazamiento, la distancia
y la posición del espectador, condiciones que permiten la aparición de efectos
ópticos y cinéticos.
La exposición aborda la percepción como un proceso
interpretativo, en el que la imagen no se presenta como un reflejo pasivo, sino
como una construcción dependiente de la experiencia visual. En este contexto,
el recorrido expositivo se configura como un dispositivo que activa la relación
entre obra y observador.
Miguel Hernández Sáez (Venta del Moro, 1967) es
licenciado en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de Valencia. Su
trabajo se sitúa en el ámbito del arte óptico y la abstracción geométrica. Ha
desarrollado proyectos como O+O: Oriente en Occidente (2010-2012) y Capital
(2012-2017), y ha participado en certámenes, bienales y colecciones públicas y
privadas. La serie ECO se integra en su trayectoria como una investigación
sobre ritmo modular y construcción del volumen a través de recursos ópticos.
Enlace donde fue publicado:
https://www.geometricae.com/2026/03/15/eco-la-expansion-optica-miguel-hernandez-saez/
artepuntoes
Revista De Arte Contemporáneo Español
Miguel Hernández Sáez. ECO: la expansión óptica
Centro de Arte Tomás y Valiente (CEART)
C/ de Leganés, 51, Fuenlabrada.
El
Centro de Arte Tomás y Valiente (CEART) en Fuenlabrada presenta la exposición
«ECO: La expansión óptica» el próximo 20 de marzo. Esta muestra, del artista
visual Miguel Hernández Sáez, originario de Venta del Moro y nacido en 1967,
presenta una cuidada selección de su serie homónima, que se completó en 2024.
Originalmente compuesta por 36 acrílicos sobre tela de gran formato, la
exposición ofrece un profundo análisis sobre cómo percibimos el mundo en una
era saturada de imágenes. La serie «ECO» busca trasladar la idea del sonido a
la experiencia visual, creando un paralelismo donde el artista es el emisor, el
lienzo actúa como el objeto que refleja la luz, y el espectador se convierte en
un receptor activo que da vida al significado de la obra. A través de un
meticuloso proceso de síntesis formal, Hernández Sáez ha reducido su paleta a
solo blanco y negro, dirigiendo toda la atención hacia la estructura pura y la
interacción de las fuerzas compositivas. En este contexto, el espacio vacío
representado por el negro y el espacio materializado por el blanco se
convierten en elementos igualmente dinámicos dentro de la superficie
pictórica.
En
esta exploración de los límites entre la estabilidad geométrica y la
inestabilidad de la visión, el trabajo de Miguel Hernández Sáez se entrelaza de
manera natural con el pensamiento fenomenológico de Merleau-Ponty. Sus piezas
no se presentan como objetos estáticos, sino como campos de fuerzas que
requieren un “cuerpo activo”. La muestra «ECO» subraya que la obra solo alcanza
su plenitud cuando el visitante interactúa con ella. Es el movimiento, la
alteración de la posición y la distancia del espectador lo que revela esos
efectos ópticos y cinéticos que permanecen ocultos en la inmovilidad. Así, la
exposición se transforma en una invitación a reflexionar sobre la naturaleza de
nuestra percepción, recordándonos que esta no es un simple espejo pasivo de la realidad,
sino un acto de interpretación constante y, a veces, deliberadamente ilusorio.
La
trayectoria de Miguel Hernández Sáez, quien se licenció en Bellas Artes por la
Universidad Politécnica de Valencia, se sitúa en la intersección del Arte
Óptico y la Abstracción Geométrica. Su sólida proyección a nivel nacional,
respaldada por proyectos individuales como «O+O: Oriente en Occidente»
(2010-2012) y «Capital» (2012-2017), así como su participación en numerosos
certámenes, bienales y en destacadas colecciones públicas y privadas, avalan la
madurez de una producción que en esta serie «ECO» ofrece una reflexión esencial
sobre el ritmo modular y el volumen ilusorio, consolidando su lugar en el
panorama artístico contemporáneo.
28 de Marzo, 2026.
Enlace donde fue publicado:
GEOMETRICAE (Geometric Abstract Art Magazine)
LA
ESPACIALIDAD CAPITAL DE MIGUEL HERNÁNDEZ SÁEZ
Las obras que Miguel Hernández Sáez (Venta del Moro,
Valencia, 1967) ha ofrecido recientemente en la exposición Capital forman parte
de una serie homónima en la que el autor ha llevado a cabo una investigación
pictórica con una marcada visión espacial. Hernández consigue con la
sobreexposición de bandas de colores en una vista de tipo axonométrica una
increíble profundidad espacial y al mismo tiempo un dinamismo de los elementos
compositivos que parecen configurar un fotograma fijo extraído de una animación
automática de generación aleatoria típico del universo de la Computer graphics.
El lenguaje plástico de estas obras tiene algo de aquellas videocreaciones
automáticas, generadas por ordenador allá por los años noventa, que eran
proyectadas en las pantallas de las discotecas especializadas en música
electrónica house y techno. Sería un experimento interesante acompañar la
visión de estas obras con la escucha de aquella música, ganarían una dimensión
sensorial que potenciaría su dinamismo compositivo. Pero no piensen en estar
llevando a cabo un ejercicio nostálgico, el autor no pretende evocar aquella
época, por lo menos de manera consciente. La suya es una investigación sobre
los límites del precisionismo pictórico que pone al servicio de un constructo
visual que sobrepasa los límites espaciales del plano para atrapar al
espectador en una visión psicodélico-interactiva.
Es evidente que en esta serie Hernández manifiesta, a
través de una manualidad de tipo mecánico, la voluntad de desaparecer como
autor, de pasar a un segundo plano como creador para poner en el centro al
espectador. Éste, embebido por las enrevesadas geometrías espaciales, llega a
sentirse parte del proceso creativo, llega a sentirlas y a moverse a su antojo
por ellas. Estas creaciones son como pequeños mundos artificiales donde moverse
libremente en las tres dimensiones, atrapados en unas estructuras que, a pesar
de parecer rígidas e infranqueables, son extremadamente fluidas y permeables,
como etéreas.
El recurso constructivo común a casi todas las obras
de la serie Capital es la vista axonométrica en la que se representan virtualmente
ángulos de noventa grados, una ortogonalidad espacial que dota la composición
de cierta fisicidad de la que muchas otras obras de la abstracción geométrica
carecen.
Hernández manifiesta que construye esta serie a partir
de ángulos que, aunque parezcan agudos u obtusos por su presentación
axonométrica, son en realidad y en su mayoría ángulos rectos. En 1955 el
arquitecto franco-suizo Charles-Édouard Jeanneret, Le Corbusier, publicó el
libro “El Poema del Ángulo Recto”, que expresa su pensamiento en torno a la
creación artística, arquitectónica y a la importancia de la geometría y de su
papel en los procesos creativos. El ángulo recto surge en el pensamiento
corbusierano como metáfora formal de una geometría inherente al espíritu del
hombre. La perfección de este reside en ser resultado geométrico del encuentro
de dos leyes fundamentales: la ley de la gravedad y la línea del horizonte.
En la serie Capital de Hernández el ángulo recto
parece responder más bien a la aleatoria capacidad de las máquinas de
multiplicar, a través de la informática, unas estructuras geométricas en el
espacio, prácticamente imposible con medios manuales y por tanto un alegato a
la superioridad de la creación artificial de las computadoras sobre las
posibilidades limitadas de la manualidad humana. No olvidemos que, a pesar de
ser obras tan perfectas y mecánicas como si de infografías se tratara, en
realidad, y aquí está su poder, son pinturas totalmente analógicas de pincel y
caballete.
La serie Capital explora, en la línea de las figuras
imposibles de Yturralde, la relación visual entre el espectador y la
representación pictórica. En el caso de Yturralde la obra persigue la
participación activa del espectador que debe reconstruir mentalmente un objeto
que a primera impresión parece normal pero que, tras el análisis, se demuestra
imposible. En el caso de Capital su aparente y manifiesta imposibilidad esconde
en realidad un mundo de posibilidades espaciales solo limitadas por la
imaginación del espectador. En el primer caso el espectador es confundido,
engañado y por tanto alertado sobre el peligro de la percepción sensorial y los
preconceptos visuales. En el caso de Hernández el espectador es sutilmente
invitado a entrar, a dejarse llevar, a no quedarse en la superficie, a
profundizar más bien a través de la libertad emocional que a través del
repertorio icónico visual. Una invitación a la frescura neuronal natural de los
niños que algunos artistas aún conservan.
Valencia, Noviembre 2019.
Gianfranco Spada
Enlace
donde fue publicado:
Fragmento extraído del texto "veinte años no es
nada..."
escrito por Osvaldo Puente con motivo de la exposición
colectiva en Studio Vintage celebrando su XX aniversario.
Es con la obra de Miguel Hernández Sáez que podemos
percibir el entramado geométrico, despojado aquí de envoltorio que nos permite
intrincarnos entre los espacios delineados o sugeridos. Una matriz que
transforma la alternancia entre la repetición y el guiño en una herramienta para
indagar el vacío intermedio.
Osvaldo Puente
Valencia, Noviembre 2022.
Texto
publicado con motivo de la exposición "Eco" en la Galería Canavese
del Sporting Club de Russafa (Valencia)
Eco:
Fenómeno
acústico en que se produce la repetición de un sonido al chocar las ondas
sonoras contra un obstáculo y reflejarse.
Eco
nace como idea de transponer este concepto sonoro a lo visual y al proceso
creativo. Trasladar el efecto acústico a la creación artística y posterior
observación de la obra por el espectador. Pretender aunar proceso, obra y
observación del espectador. Convertir el eco sonoro en un eco óptico, donde el
autor es el emisor, el lienzo pintado el objeto que produce el rebote óptico y
el espectador el receptor del eco. Hacer “sonar” la pintura. Una llamada de
atención.
Para
ello, parto de la geometría como principal soporte de mi trabajo. Una
investigación que basa su estudio en la repetición de un solo elemento
geométrico básico agrupado en organizaciones rítmicas (como si de una
reiteración sonora se tratase) y la utilización de un único color con fondo
negro. Una impuesta limitación donde no me permito la entrada de otro elemento
ni color. Si en mis anteriores series existía autocensura en cuanto al uso del
color y elemento geométrico utilizado, en esta “ECO” se acrecienta, suprimiendo
los matices cromáticos y simplificando la figura geométrica a repetir,
sintetizando al máximo, “economizando”, pero manteniendo el mismo interés por
la luz, el color y la percepción visual, aunque con menos elementos con los que
jugar.
Previamente
a su ejecución física cada obra es resuelta en su totalidad utilizando
programas informáticos. La pieza final es fiel reflejo del boceto, su eco, nada
está improvisado, todo está medido de antemano, la obra está creada digitalmente
en concepto y forma, podría ser impresa o reproducida por cualquier medio y
cumpliría su misión. Pero no, opto por hacerla pintura mediante una laboriosa y
meticulosa elaboración, donde adquiere un mayor potencial para su posterior
exhibición y poder así emitir con más fuerza su propio ECO.
Miguel
Hernández Sáez
9 de
Junio del 2023
Hace
más de una década, en febrero del 2014, tras el accésit concedido a Miguel
Hernández Sáez en el XIV Premio de Pintura Universidad de Murcia, la sala ES/UM
del Paraninfo de la Universidad acogía su exposición individual “O+O (Oriente
en Occidente)”. Desde entonces su obra “Arabesque”, un acrílico sobre tela de
195 x 130 cm creado en 2011 y perteneciente a esta serie, entró a formar parte
del Patrimonio Cultural de esta Universidad.
Oriente
en Occidente supondría el punto de partida de lo que hoy (visto con el paso del
tiempo) consideraría una trilogía. A “Oriente en Occidente” le siguieron la
serie “Capital” y posteriormente “Eco”.
En cada
una de estas series, la geometría se convierte en el hilo conductor de una
investigación mediante la repetición de un patrón geométrico. En “Oriente en
Occidente” este patrón estaba formado por dos ángulos adyacentes, en “Capital”
ya lo hacía un solo ángulo y en “Eco” un simple segmento. Esta metodología da
vida a estructuras complejas que evocan la arquitectura y la geometría, en un
esfuerzo por fusionar conceptos de espacio, luz y color con el significado
intrínseco de cada título.
La
distinción principal entre las series radica en su concepto subyacente, que,
junto con un ejercicio progresivo de síntesis y restricción, marca la evolución
de la obra. Con el tiempo, esta evolución se manifiesta en una simplificación
tanto de forma como de paleta, culminando en piezas de un austero blanco y
negro, lo que sugiere una concentración en la interacción entre luz y sombra,
forma y espacio. Sin embargo, a pesar de estas restricciones autoimpuestas, el
interés por la percepción visual y la personal interpretación del espectador
permanece constante, invitando a un diálogo en el que lo ilusorio, lo mental y
lo tangible coexistan en un mismo espacio.
Miguel
Hernández Sáez
Octubre
2024.
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